February 24, 2026
Qué hacer cuando las explosiones emocionales en niños te dejan sin energía. Estrategias claras para intervenir antes de que escale.
Otra vez.
Lo viste venir… la cara cambió, el cuerpo se tensó… y en segundos todo volvió a explotar.
Y tú ahí, con el corazón acelerado y la paciencia en modo supervivencia, pensando:
“No puedo con esto todos los días…”
Si las explosiones emocionales en niños se repiten en tu casa y sientes que cada episodio te deja más agotada que el anterior, quiero que sepas algo importante:
No es que no lo estés intentando.
Es que probablemente estás llegando cuando la ola ya está encima.
Y ahí… sostener se vuelve cuesta arriba.
Respira. Vamos paso a paso.
Muchas mamás hacen lo que pueden cuando la rabieta ya está en su punto máximo.
Hablan.
Explican.
Intentan calmar.
Pero aquí está la parte que casi nadie te dice:
Cuando la explosión ya está arriba, el cerebro emocional de tu hijo está al mando.
En ese momento:
La regulación emocional infantil no empieza en el pico de la tormenta… empieza antes de que el cielo se oscurezca.
Antes de las rabietas fuertes, casi siempre hay avisos.
El problema es que, con el cansancio acumulado, se nos pueden escapar.
Algunas señales típicas:
Aquí es donde todavía hay margen de acción.
No es perfecto. No siempre funciona. Pero aquí tienes mucha más influencia que en plena explosión
Vamos a lo práctico — porque cuando estás agotada, necesitas cosas que sí puedas aplicar.
1. Baja primero tu propia intensidad
Sí… sé que suena injusto.
Pero la inteligencia emocional infantil se contagia mucho por el tono del adulto.
Antes de intervenir
No necesitas hacerlo perfecto. Solo un punto menos de intensidad ya ayuda.
2. Nombra lo que está pasando (sin sermón)
En lugar de explicar largo, prueba algo breve:
Objetivo: que el niño empiece a tomar conciencia, no que te dé la razón.
3. Ofrece una acción concreta (clave total)
Aquí muchas veces se rompe todo.
Decir “cálmate” no le da herramientas.
En cambio, los niños responden mejor a acciones visibles y simples:
Aquí es donde los recursos imprimibles bien diseñados marcan una diferencia enorme, porque el niño ve qué hacer sin depender solo de tus palabras.
4. Reduce estímulos cuando veas que sube la intensidad
A veces queremos seguir con el plan… pero el cuerpo del niño ya va en subida.
Pequeños ajustes que ayudan:
No es rendirse. Es intervenir con estrategia.
Si te sientes agotada, revisa si alguno de estos te está pasando:
Intervenir solo cuando ya explotó
Explicar demasiado en pleno desborde
Esperar que “ya debería saber controlarse”
No tener recursos visibles a mano
Intentar sostener todo solo con palabras
Nada de esto te hace mala mamá. Solo significa que te ha faltado estructura clara para estos momentos.
Este patrón también se ve muchísimo en aula y consulta.
Cuando las explosiones emocionales en niños se repiten, normalmente no es falta de límites… sino falta de herramientas concretas de regulación.
Anticipar, visualizar y practicar en frío suele marcar la diferencia en los procesos de regulación emocional infantil.
Si sientes que cada episodio te deja más drenada… no lo ignores.
El agotamiento emocional de la mamá sí influye en cómo se sostienen estos momentos.
Por eso, más que hacerlo perfecto, necesitas:
Si quieres dejar de improvisar justo cuando todo se desborda, te invito a descargar mi recurso gratuito:
ABC para mantener explosiones a raya
Es una guía clara y sencilla para ayudarte a:
Cuando estés lista para el siguiente paso
Muchas mamás empiezan con el ABC y luego necesitan algo más estructurado.
Si sientes que quieres profundizar, puedes explorar:
Sin prisa.
Cada paso suma.
Te leo - Cuéntame: ¿En qué momento del día se repiten más las explosiones en tu casa?
Recursos recomendados:

