Qué hacer cuando tu hijo está a punto de tener una rabieta (antes de que estalle)

February 16, 2026

Descubre qué hacer antes de que una rabieta estalle y cómo apoyar la regulación emocional infantil sin terminar agotada.

Otra vez.

Lo viste venir… la voz sube, el cuerpo se tensa y en tu cabeza solo pasa una cosa:

“No puede ser… otra vez vamos para lo mismo.”

Si sientes que las explosiones emocionales en niños se repiten más de lo que quisieras —y que cada episodio te deja más cansada— no estás exagerando.

Muchas madres no fallan por falta de amor.

Fallan porque llegan al momento cuando la situación ya está demasiado arriba.

La buena noticia es que existe un punto justo antes del desborde donde todavía puedes influir en cómo evoluciona todo.

Y ese momento cambia el juego.

El momento clave que la mayoría dejamos pasar

Las rabietas fuertes rara vez aparecen de la nada.

Con mucha frecuencia el proceso se ve así:

  1. El niño empieza a frustrarse
  2. La intensidad emocional sube
  3. El adulto intenta corregir rápido
  4. El niño se siente más presionado
  5. Explosión

El problema no es solo la rabieta. Es no intervenir cuando la situación todavía es manejable.

Aquí es donde la regulación emocional infantil se vuelve práctica de verdad.

Si sientes que estos momentos se repiten más de lo que quisieras, más abajo te muestro el recurso que está ayudando a muchas familias a sostener estas situaciones con más calma.

Señales de que la situación se está calentando

No necesitas ser especialista para notar cuando el momento empieza a escalar.

Algunas pistas frecuentes:

⚠️ Este es el punto de oro.

No porque puedas evitar todas las rabietas (eso no es realista), sino porque todavía hay margen para bajar la intensidad.

El error que termina agotando a muchas mamás

Aquí viene algo importante.

❌ Esperar a actuar cuando la rabieta ya explotó.

Cuando llegamos ahí:

No porque lo estés haciendo mal… sino porque estás intentando intervenir demasiado tarde.

La inteligencia emocional infantil se construye mucho antes del pico.

Qué hacer justo antes de que estalle (acciones que sí ayudan)

Aquí empieza el cambio real. No necesitas hacerlo perfecto. Necesitas hacerlo a tiempo.

1. Baja la intensidad del entorno

Cuando notes que la frustración sube:

Pequeños ajustes aquí evitan grandes desbordes después.

2. Nombra lo que está pasando (sin sermón)

Ejemplos:

Esto ayuda al niño a empezar a organizar lo que siente sin sentirse atacado.

3. Ofrece una pausa antes del pico

Puede ser:

Funciona mucho mejor antes del desborde total.

Cuando ya estás cansada de improvisar…

Explosiones a raya es un recurso imprimible que te guía paso a paso para intervenir antes de que el momento se desborde y no tener que reaccionar sobre la marcha.

Ver Explosiones a raya

Si acompañas niños desde la educación o la terapia…

Intervenir en esta fase previa también marca una gran diferencia en contextos educativos o terapéuticos.

Cuando el adulto actúa antes del desborde:

No se trata de evitar cada rabieta, sino de reducir su impacto y frecuencia progresivamente.

Cuando sientes que ya no quieres improvisar más

Si has llegado hasta aquí, probablemente algo de esto te suena familiar:

Ahí es exactamente donde un apoyo claro y visual puede marcar una gran diferencia.

Si sientes que necesitas más claridad para sostener estos momentos sin agotarte cada vez, Explosiones a raya puede acompañarte paso a paso.

Las rabietas fuertes rara vez empiezan de golpe.

Muchas veces hay un momento breve —pero poderoso— donde todavía puedes influir en cómo evoluciona la situación.

No necesitas hacerlo perfecto.

Necesitas tener una forma clara de actuar cuando la intensidad empieza a subir.

Y eso cambia muchísimo el día a día.

Recursos recomendados: 

Madre e hijo compartiendo actividades para fortalecer el vínculo emocional.
Madres:

Fortalece el vínculo con tu hijo y descubre cómo acompañarlo en su crecimiento emocional, logrando que gestione mejor sus emociones y creando una relación más armoniosa.
Profesor guiando a estudiantes en actividades de inteligencia emocional en el aula.
Educadores:

Impulsa el bienestar de tus alumnos desarrollando sus habilidades emocionales. Ayúdales a gestionar sus emociones de manera efectiva para mejorar la convivencia en el aula.
Terapeuta trabajando con niño en técnicas de gestión emocional.
Terapeutas:

Optimiza los resultados de tus consultas reforzando la gestión emocional de tus pequeños pacientes. Ofrece herramientas prácticas que complementan tu trabajo terapéutico.