October 10, 2026
Antes de calmar a tu hijo, revisa cómo estás tú: descubre por qué explotas durante la rabieta y cómo usar tu semáforo emocional para acompañar sin gritos ni culpa.
Y mientras eso pasa, algo empieza a pasar dentro de ti también.
Se te acelera el corazón. Aprietas la mandíbula. Sientes calor subiendo por elcuello. Te desesperas y quieres que todo pare ya. Subes la voz sin darte cuenta—y cuando por fin la tormenta pasa, te queda esa culpa pesada por haberreaccionado como no querías.
Si esto te suena familiar, escucha esto: antes de intentar calmar a tu hijo, necesitas revisar cómo estás tú.
Una mamá desbordada intentando calmar a un niño desbordado es como dos alarmassonando al mismo tiempo. Con dos alarmas gritando, nadie puede pensar. Ni tú,ni él.
Y que quede claro: esto no significa que tengas que estar tranquila siempre.Eso no existe. Sentir que te desbordas no te hace mala mamá —te hace humana.
Pero sí te muestra algo importante: en plena rabieta, tu primer trabajo no escon tu hijo. Es contigo. Primero me calmo para poder acompañar.
A veces creemos que la rabieta es solo de nuestro hijo. Pero tu cuerpo también reacciona —y si no lo notas a tiempo, él termina mandando:
- Se te acelera el corazón
- Aprietas la mandíbula
- Sientes calor
- Te desesperas y quieres que todo pare ya
- Subes la voz
- Dices cosas y después te arrepientes
¿Y si el problema no fuera solo la rabieta de tu hijo… sino lo que se activa dentro de ti cuando él explota? Porque en esos momentos no solo tu hijo pierde el control: tú también puedes sentir que te tensas, te desesperas y terminas con culpa por haber reaccionado como no querías.
No a todas nos activa lo mismo. Para algunas es el grito muy fuerte. Para otras, que les digan "no" en la cara, que las ignoren, que les peguen, que lancen objetos. O que la rabieta ocurra en público, con todos mirando.
Y a veces es algo más simple y más honesto: que ya estabas cansada antes de que empezara. Que tenías mil cosas pendientes. Que la rabieta duró demasiado.
Conocer tus detonantes no es para juzgarte —es para anticiparte. La mamá que sabe qué la activa puede notar la señal a tiempo. La que no, solo se da cuenta cuando ya explotó.
Una forma simple de revisarte en el momento: antes de responder, pregúntate en qué color estás.
Rojo: estoy desbordada. Grito, amenazo, lloro, me paralizo, digo palabras que duelen, quiero que todo pare ya.
Amarillo: estoy activada. Me tenso, hablo más fuerte, explico demasiado, mecuesta pensar, siento que voy a explotar, quiero controlar rápido.
Verde: estoy más regulada. Puedo respirar antes de hablar, bajo la voz, uso pocas palabras, sostengo el límite, acompaño sin invadir, puedo esperar a que baje la intensidad.
No se trata de estar siempre en verde —se trata de darte cuenta en qué color estás antes de abrir la boca. Ese segundo de conciencia es lo que separa reaccionar de acompañar.
Laura, 37 años, estaba en el supermercado cuando su hija menor explotó porque no le compró algo. Gritos, llanto, gente mirando.
Laura sintió el calor subirle por el cuello y la mandíbula apretarse. Amarillo, pensó. Estoy en amarillo.
En vez de hablar —porque en amarillo las palabras salen mal—, respiró. Una vez.Bajó la voz antes de abrir la boca. No resolvió la rabieta en ese instante, pero tampoco la empeoró. Y cuando llegó al carro, no traía encima la culpa de haber gritado.
No fue perfecto. Pero fue distinto. Y lo distinto, repetido, se vuelve un patrón nuevo.
1. Identifica tu detonante principal: ¿qué es lo que más te activa durante una rabieta? Escríbelo en una frase.
2. Detecta tu señal corporal: ¿qué sientes en el cuerpo justo antes de explotar? (mandíbula apretada, calor, corazón acelerado…)
3. La próxima vez, antes de hablar, pregúntate: ¿en qué color estoy? Si no estás en verde, primero respira.
En plena rabieta, tu objetivo no es corregir. Tu objetivo es acompañar. Y para acompañar, primero tienes que volver a ti.
No necesitas hacerlo perfecto. Necesitas tener un camino: notar tu alarma, bajarla, y recién entonces atender la de tu hijo. Dos alarmas no se apagan gritando más fuerte. Se apagan una a la vez —empezando por la tuya.
Y si quieres el paso a paso completo para esos minutos —qué hacer cuando la rabieta ya explotó, sin gritos, castigos ni culpa—, el programa DURANTE te guía fase por fase hasta que puedas acompañar con calma.
El programa DURANTE te da el paso a paso para esos minutos: calmar tu alarma primero y acompañar la rabieta sin gritos ni culpa. Quiero anticiparme a las rabietas
Recursos recomendados
Eliana es Psicopedagoga con amplia trayectoria en el ámbito educativo y terapéutico, dedicada a brindar herramientas prácticas de gestión emocional infantil. Como fundadora de Eliana Happy Kids, ayuda a madres, padres y educadores a transformar las rabietas y explosiones emocionales en oportunidades de conexión a través de recursos pedagógicos e imprimibles. Su enfoque combina la experiencia clínica con la realidad de la crianza diaria para fomentar hogares con mayor paz y niños emocionalmente sanos.
¿Quieres saber más? Conoce mi historia en Sobre mí o sígueme en Instagram en @ElianaHappyKids.

